Mi manera de acompañar
Cada persona llega a terapia con una historia y una manera propia de vivir lo que le pasa. Por eso me interesa comprender tanto lo que te preocupa hoy como la forma en que se relaciona con tus experiencias, tus vínculos y tu momento de vida.
Mi trabajo se construye con la escucha y la conversación. Podemos mirar lo que sientes, lo que cuesta poner en palabras y las situaciones que parecen repetirse, sin apresurarnos a explicarlo todo.
Mi formación en psicoanálisis y en psicoterapia humanista existencial orienta esta manera de acompañar. Más que decirte cómo deberías vivir, busco que podamos comprender juntos lo que te pasa y abrir otras posibilidades de relacionarte contigo y con los demás.
Qué puedes esperar
• Una escucha atenta, sin juicios sobre cómo vives o a quién amas.
• Un ritmo que se ajusta a ti: no hay un guion fijo.
• Claridad sobre cómo trabajamos, con qué frecuencia y por cuánto tiempo, conversada al inicio y revisable.
• Confidencialidad, dentro de los límites de la ética profesional.
La primera sesión
Es un encuentro para conocernos y empezar a conversar sobre lo que te lleva a buscar terapia ahora. No necesitas preparar un relato ni saber por dónde empezar: podemos partir de lo que hoy te preocupa, de algo que viene de hace tiempo o de una sensación que aún no sabes explicar.
Te haré algunas preguntas para entender mejor tu situación y habrá lugar para que me preguntes sobre mi forma de trabajar. Hacia el final conversaremos sobre la posibilidad de continuar y sobre cómo organizar las sesiones.
Lo que no encontrarás
No prometo resultados rápidos ni fórmulas para resolver lo que te pasa. Tampoco te diré cómo deberías vivir ni recurriré a técnicas o ejercicios ajenos a mi forma de trabajar.
Creo que cada persona tiene una historia, una manera de sentir y una forma particular de relacionarse con el mundo. Por eso, no creo en soluciones universales ni en caminos preestablecidos. Se trata de comprender lo que necesitas y encontrar una manera de trabajar que tenga sentido para ti, un proceso que requiere tiempo.
Respeto tu autonomía y confío en que puedas construir tus propias respuestas. Mi trabajo no es decirte qué hacer, sino acompañarte a comprender lo que te pasa y explorar otras maneras de vivir y relacionarte, sin dejar de ser tú.